Dada la época en la que nos encontramos, finales de verano
principios de otoño en el hemisferio norte, parece apropiado comentar el fenómeno meteorológico que se
produce habitualmente en la región mediterránea, principalmente en las costas
de los países bañados por el mar mediterráneo occidental, debido al efecto de
diatermancia.
Temperatura del mar en época estival
Este fenómeno meteorológico, que se desencadena
principalmente en los meses de Septiembre y Octubre, es consecuencia de la
aparición de bajas presiones o inestabilidades atmosféricas, normalmente
locales, debido a que las aguas mediterráneas presentan su máximo de temperatura
y las temperaturas continentales empiezan a descender. La gota fría se
desarrolla por el contacto de estas masas de aire cálido y húmedo con masas de
aire frío de capas altas que comienzan a aparecer en estos meses como descuelgues
de aires fríos de latitudes superiores. También juega un papel importante en las consecuencias, como en cualquier fenómeno meteorológico, el comportamiento orográfico de la región en la que se produzcan estos intercambios de aire-temperatura-humedad.
Descuelgue de aire frío sobre la península Ibérica
Estas circunstancias favorecen la fuerte evaporación
de las aguas calientes, que ascienden rápidamente a grandes alturas, enfriándose
también rápidamente y provocando la
creación de grandes nubes y precipitaciones. Es un fenómeno local aislado
generalmente de la circulación atmosférica.
Si bien el término no es del todo correcto, es en
Alemania, lugar de origen del término (kaltlufttropfen) y en España donde se
mantiene en uso. Y no es correcto porque el término gota fría no se corresponde con
el verdadero origen del fenómeno ya que se debe realmente a la creación de una
burbuja de aire caliente y muy húmedo dentro de una depresión barométrica. Al
entrar en contacto dicha burbuja con la depresión barométrica con aires mucho
más fríos en las capas superiores de la atmósfera se produce la precipitación
de dicha humedad, tanto más intensa cuanto mayores contrastes térmicos y de
humedad existan entre la burbuja y el aire frío y seco. El término técnico más
adoptado para este efecto es el de DANA (depresión aislada en niveles altos).
Una definición muy acertada del fenómeno
meteorológico es dada por Francisco M. León , INM 2003:
...“una depresión cerrada en altura que se
ha aislado y separado completamente de la circulación atmosférica asociada a la corriente de chorro,
y que se mueve independientemente de tal flujo llegando, a veces, a ser
estacionaria o, incluso, retrógada (su desplazamiento es, en estos casos, de
dirección Este-Oeste)".
Según la definción de Wikipedia, “La gota fría, que conserva su giro ciclónico, se convierte en una zona anticiclónica en altura, lo que produce en su borde exterior, un descenso del aire frío y seco en espiral descendente (sentido horario) que alimenta, a su vez, el ascenso o convección del aire caliente y húmedo en forma de espiral (ascendente) con sentido antihorario típicamente ciclónico. La gota fría será más importante cuanto mayor sea la temperatura de las aguas marinas ya que el vapor de agua asciende repentinamente debido a la menor densidad del aire caliente y se condensa, formando rápidamente nubes de gran altura (generalmente, de más de 10 km) que casi siempre son del tipo de cumulonimbos”
Formación de Gota Fría en el Levante de la
península Ibéríca
Como se ha comentado, la precipitación (generalmente
acompañada de fuertes vientos, granizo y aparato eléctrico) será más intensa
cuanto mayor sea la temperatura del agua en su creación (esta circunstancia es también determinante en la realimentación de los huracanes, como se explicaba en la anterior entrada del blog "Cómo se crean los huracanes") y mayores sean los
vientos mar-tierra que alimentan de humedad el proceso. Estas precipitaciones pueden
alcanzar o sobrepasar los 500 l/m2 (medio metro de agua en superficie) en menos
de 24 horas en regiones en las que, como es el caso de
la región murciana dentro de la península ibérica, presentan medias de precipitación anuales
incluso inferiores a esa cantidad. Hay que recordar que los grandes el Monzón en
la zona del océano índico (grandes precipitaciones de orígenes similares aunque mucho más afectadas por cuestiones orográficas)
pueden alcanzar los 3000 o 4000 l/m2 en lapsos de tiempo de varias semanas o meses.
El clima mediterráneo, considerado en particular
dentro de la clasificación de los climas terrestres conocidos, presenta como
característica diferenciadora la aparición de este fenómeno, principalmente en su región occidental (península ibérica, sureste francés, península itálica y costa oeste mediterránea de África). Debido a esto, las
regiones afectadas presentan incluso una ordenación urbanística particular. Es
habitual observar en la cuenca mediterránea zonas de evacuación de grandes
torrenteras de agua en las proximidades de las costas (llegando a las playas),
que generalmente están secas, incluso durante años, pero
de vital importancia para las zonas urbanizadas cercanas.
Límite ecológico del cultivo del olivo en la cuenca mediterránea. Este límite se ha mantenido inamovible durante miles de años y es considerado para establecer las regiones de propio clima mediterráneo
Uno de los mayores desastres ocurridos como
consecuencia de una gota fría y de la mala ordenación urbanística que no
consideró estos fenómenos meteorológicos se produjo en 1962. En la
zona del Vallés Occidental, en las ciudades del anillo metropolitano de
la ciudad de Barcelona y en una década de alto crecimiento demográfico por
inmigración, una inmensa tromba de agua sorprendió a los recién asentados habitantes, causando más de 1000
muertos registrándose precipitaciones que llegaron a superar los 400 l/m2 (la media anual
es de 610 l/m2).
Si bien son más característicos de la cuenca
mediterránea, estos fenómenos pueden expenderse a regiones limítrofes, como es el caso del mar cantábrico, también en la península ibérica, como ocurrió en la región cercana a Bilbao en
1983. El siguiente vídeo muestra las inmensas consecuencias de aquella gran
Gota Fría que alcanzó los 600 l/m2.
Y para finalizar,
muestro un vídeo que yo mismo capté este mes de septiembre en una playa de la
costa de Tarragona en Cataluña, donde se observa la creación de una gran
tormenta con formaciones de nubes toroidales como consecuencia de la circulación
de los vientos descrita anteriormente.
Los huracanes son los ciclones tropicales originados en el Oceáno Atlantico y el Oceáno Pacifico Oriental. Es decir, aquellos ciclones que mueren o nacen en la zona centroamericana. Este nombre se mantiene practicamente inalterable del dado a lo largo de la historia por los habitantes de esta zona. Los mayas los denominaban hurenkan, que significa el de una pierna, y dios del fuego y la tormenta, y para el pueblo arahuaco o taíno (de las Antillas Mayores) significaba Centro del Viento.
Si bien el nombre científico es ciclón tropical, en otras zonas son denominados: tifones en la zona de Asia Oriental (Pacífico Occidental) y ciclones (en el Océano Índico).
Como sea que se les llamen, todos los ciclones tropicales se forman de la misma manera y son las tormentas más grandes y violentas del mundo.
Los ciclones tropicales se comportan como motores gigantes obteniendo el combustible del aire cálido y húmedo de las zonas tropicales. Es por ello que sólo son posibles en las zonas próximas al ecuador, donde la radiación solar es mayor y la evaporación y calentamiento del agua marina es máxima. El aire caliente tiende a ascender a la atmósfera, por lo que en estas zonas el aire cálido y húmedo sobre los océanos se eleva desde su superficie. Debido a esta ascensión, queda menos aire cerca de la superficie, causando un área de menor presión de aire cerca del océano.
El aire con mayor presión de las áreas circundantes llena el área de baja presión. Luego, este "nuevo" aire se torna cálido y humedo volviendo a ascender. En la medida en que el aire cálido continúa subiendo, el aire circundante gira para ocupar su lugar. Cuando el aire cálido y húmedo se eleva y se enfría, el agua en el aire forma nubes. Todo el sistema de nubes y aire gira y crece, alimentado por el calor del océano y el agua que se evapora de la superficie.
Debido al efecto Coriolis que afecta en el sentido de giro de los vientos (descrito en "Explicación de la creación de los vientos" del mes de abril) las tormentas formadas al norte del ecuador giran en sentido contrario a las manecillas del reloj y las generadas al sur del ecuador, giran en el sentido de las manecillas del reloj.
Al girar el sistema de tormenta cada vez más rápido, se forma un ojo en el centro. En el ojo todo es muy tranquilo y claro, con una presión de aire muy baja. El aire de presión alta superior baja hacia el interior del ojo. En la siguiente figura se puede observar el mecanismo de circulación de los vientos, con las flechas rojas mostrando la ascensión de los vientos cálidos y húmedos generando bandas de nubes en espiral mientras que las azules muestran la circulación y descenso de los vientos frios y secos a través del ojo del huracán y entre las bandas de nubes generadas por los vientos cálidos.
Cuando los vientos en la tormenta giratoria alcanzan 65 km/h (39 mph), la tormenta se denomina “tormenta tropical”. Y cuando alcanzan los 120 km/h (74 mph), se considera oficialmente que la tormenta es un “ciclón tropical", o huracán.
Los ciclones tropicales por lo general se debilitan cuando tocan tierra, porque ya no se pueden "alimentar" de la energía proveniente de los océanos templados. Sin embargo, a menudo avanzan bastante tierra adentro causando mucho daño por la lluvia y el viento antes de desaparecer por completo. Hay que destacar el curioso efecto que se produce a la entrada de un ciclón en tierra. Imaginemos una región por la que transcurre transversal el huracan, es decir, el centro del huracán pasa por esa regíon. En esta región se observarán tres fases meteorológicas que durarán un tiempo variable: en la primera fase, los vientos de componente media en una dirección y las lluvias van incrementándose progresivamente, aumentando su poder destructor. En una segunda fase, los vientos y las lluvias de forma súbita prácticamente se detienen, asociados a un bajada de temperatura debido al paso del ojo del huracán. En una tercera fase, y casi de forma súbita, los vientos y las lluvias se incrementan al máximo alcanzado en la primera fase, pero en sentido opuesto, y se van decrementando progresivamente. Esta última fase suele ser la más peligrosa y destructora, pues imaginemos que en la primera fase los vientos tienen sentido mar-tierra, progresivamente incrementales, pero en la tercera fase los vientos arrastran lo destruido de tierra a mar súbitamente.
Un efecto importante de los huracanes, al margen de los fuertes vientos y las lluvias, es el incremento del nivel del mar, que puede alcanzar los 8 metros, debido al efecto succionador que provocan los propios vientos circulares del huracán que sobre el mar pasa.
Los ciclones tropicales son clasificados en la escala Saffir-Simpson según la intensidad del viento, desarrollada en 1969. En la siguiente figura se muestra esta clasificacion (1 mph= 1.609 kmh)
Uno de los huracanes más debastadores de la historia de EEUU fue el que arrasó, entre otras zonas, la ciudad de Nueva Orleans en 2005. Este huracán, que alcanzó el nivel 5, hizo ascender el mar por encima de los diques de contención de esa ciudad, provocando enormes daños y la muerte de miles de personas. A día de hoy, la ciudad no se ha recuperado, habiendo perdido la mitad de la población que tenía antes del desastre. En el siguiente video se puede observar la espectacular evolución del huracán, y el repentino cambio de trayectoria hacia el interior de EEUU por el estado de Luisiana.